EL PSICOLOGO NO ES UN AMIGO
Es normal y frecuente que en el curso de un proceso de psicoterapia el paciente valore al terapeuta como un amigo. El terapeuta debe recordar - y recordarle al paciente - que su posición nunca debe ser esta. Cuando esto surge, con mucho respeto le comento a la persona que aprecio estos sentimientos, pero que a un amigo no se le paga por escuchar, y que es importante que consolide o desarrolle ese tipo de relaciones fuera del contexto de terapia. Le explico que es fácil para el psicólogo verse como un amigo por varias razones:
- porque escucha sin juzgar.
- porque valida las emociones.
- porque no pone sobre la mesa sus propias temas, los cuales habrá de trabajar constantemente en su propio proceso y espacio.
- porque procura no expresar en terapia todos los colores de su personalidad (algunos que, por supuesto, también pueden ser contradictorios, negativos o molestos), colores que sí suelen conocer sus familiares más cercanos o seres queridos.
Claro que puede haber confianza y calidez, pero tengamos presente que, para el psicólogo - y en realidad para cualquier persona - es fácil verse bien cuando se escucha sin juzgar, cuando se permite que la persona sea quien es. Y en especial en una sociedad que brinda mínimos espacios para que esto suceda. Decía Oscar Wilde que “los verdaderos amigos te apuñalan de frente". Un amigo juzga o apoya abiertamente. También puede decir lo que se quiere escuchar. ¡Y qué importante resulta eso para sobrellevar tanto reta que nos plantea la vida! ¡Benditos sean los amigos!
Expreso estos puntos de vista porque cada vez más veo profesionales que, con tal de quedar bien con sus pacientes, venden a sus pacientes esta imagen de amistad. Peligroso, porque se desdibuja el encuadre ético que toda relación profesional debe tener: psicoanalíticamente, para que el dispositivo de transferencia, a través de las proyecciones correspondientes, haga posible que una persona pueda escucharse y conocerse a sí misma. Vender amistad es vender dependencia. El paciente no tiene por qué apoyar emocionalmente al terapeuta ni este tiene que buscar apoyo en él, ¿no es así? Hay límites éticos que permiten cuidar el juicio profesional, para el bienestar y seguridad del paciente, para que su vulnerabilidad genere introspección, cambio o aceptación, no para que se apegue infantilmente a una persona más.
En tiempo de TikTok, donde todos los profesionales sentimos las presiones del mercado que nos impulsan a promovernos como una marca, tratando de convencer y de ofrecer la mayor cantidad de servicios posibles para conquistar la atención, estemos claros y recordemos: la neutralidad es el respeto más grande que podemos ofrecer.

